Se dice que para que un humano pueda adaptarse a un lugar nuevo depende mucho de su introversión y capacidad para adaptarse a los lugares. Pueden ser un mes, seis meses, incluso un año.
Ahora que entré a un nuevo lugar de trabajo, a diferencia de las primeras veces que me costaba respirar y moverme, estoy lentamente adaptándome.
Me di cuenta cuando mis dedos se movían con fluidez al ponerle el seguro a la puerta del baño, o usaba el control de la tele para poner una canción en la televisión de la oficina. Me siento mucho más cómoda hablando con mis compañeros de trabajo al igual que con más confianza a la hora de hacer mi trabajo.
Bromeo entre ratos, como en el punto de reunión mientras vemos películas/series, canto canciones que ponen en la televisión y ellos también de adaptaron a mi.
Encontré un buen lugar para adaptarme.